El taxista me cuenta que es un fenómeno, que yo no puedo imaginar la cantidad de mujeres que levanta en un mes solo por estar sentado al volante, que parte del éxito es por su facha, que no a todos los taxistas les pasa lo mismo."Viste cómo es...", me dice, y acto seguido le toca bocina a una muchacha que cruza la calle. "Linda la gatita..." (con tono de campeón).
El tachero habla y yo lo escucho. Le digo que sí, le sigo la corriente, aunque no tengo mucho interés. Cada tanto le digo "mirá" y me río, como para quedar bien. Pero él también se ríe, se entusiasma y me cuenta más. "El otro día subió una guachita...", continúa.
Me pregunto cuál fue la razón para sentarme adelante y no logro responderme. Por un momento consigo apartarme de la conversación y escucho lo que suena en la radio: la canción de los Cazafantasmas. ¡Qué casualidad!
P.D.: Aclaro que no era tan fachero como decía ser.
1 comentario:
Suele pasar. A mi me ha tocado de todo, algunos que saben mucha música, otros que saben de política y sociedad. A vos te tocó un fachero... No es facil. Un buen retrato de la idiosincracia rioplatense
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